lunes, 13 de abril de 2009

SOBRE LA EXISTENCIA (Por Martín Banús)

La idea de existencia y la de "ser" son inseparables. Heidegger fue el primero en insertar en estos rasgos su análisis de la existencia. En primer lugar, estableció con todo rigor una restricción del significado de existencia al modo de ser del hombre, y adoptó el término "presencia" para referirse al ser de los otros entes finitos. La naturaleza del Ser-ahí nos dice Heidegger, está en su existencia. Como escribe el compañero Anselmo, "existencia quiere decir poder-ser (poder-ser-propio). El dasein que soy yo mismo, y su sentido está en la comprensión del ser".

En realidad tengo algunas dudas, pero me imagino que hasta el mismo Heidegger las tendría también. Me refiero a la forma en la que concibe todo ese conjunto de existencia, ser-ahí y muerte. El Ser-ahí, dice, es siempre su posibilidad y no la tiene simplemente a la manera en que un ente cualquiera posee alguna propiedad. Luego dice también que es precisamente porque el Ser-ahí es esencialmente su posibilidad, es que en su existencia este ente puede elegirse y conquistarse o perderse, o sea, no conquistarse o conquistarse solo aparentemente.

Por lo tanto, de la naturaleza posible de la existencia resulta para la existencia misma, la alternativa entre el modo de ser inauténtica, que es el de la existencia cotidianay anónima, dominada por las habladurías y por la ambiguedad. Y por el otro lado, el de la existencia auténtica, que es la del que reconoce y elige la más adecuada posibilidad de su ser. En este punto, me pregunto si esta sugiriendo que la actitud de cada uno es la que determina el tipo de existencia: inauténtica o aunténtica.

Con respecto a la muerte, el artículo de Amilcar del once de marzo, dice en una de sus partes, "La muerte no caracteriza al fin del Dasein, pues no esta consumado, ni desaparecido, ni concluido. La muerte es una manera de ser de la que el Dasain se hace cargo tan pronto como él que es" Me pregunto si no será aventurado hablar de la muerte y de su manera de ser. En este sentido, a menos que el Ser-ahí sea entre otras cosa también la muerte, no tendría mayor fundamento decir lo que se ha dicho. Pero si así fuera, o sea si fueramos la muerte entre otras cosas, tendríamos que asumir la tésis de que vivimos en el proceso de la muerte gradual a lo largo de lo que llamamos vida, por decirlo de laguna manera. Es decir, desde el mismo instante en que surgen las células de nuestros padres y aun antes de formación del cigoto mismo, hemos empesado, como futuros "Seres ahí", a morir, proceso éste de nuestra muerte, que se prolonga más o menos, hasta que en realidad terminamos de morir en el preciso instante en el que creemos que estamos muriendo. Todo lo anterior, nos confirmaría como portadores o sufridores, por decirlo así, de la muerte. Esto último se enlazaría con la idea de que con la muerte el Dasein alcanza la integridad y al mismo tiempo una perdida del ser del ahí. (47)

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