Una comprensión totalmente diferente del ser a partir de un discípulo heideggeriano, Sartre fue discípulo de Husserl y Heidegger. Pero no fue fiel a todo el conocimiento que ellos lograron plantear.
Sartre no propone una doctrina del ser como lo hace Heidegger, sino del hombre. Sin embargo ambos coinciden en la intramundanidad del existir. Para Sartre el ser tiene tres componentes: el ser-en-sí, el ser-para-sí, y el ser-para-el-otro.
La existencia precede a la esencia. El hombre es un ser que se hace. La existencia es indeterminada. El hombre es mundano, pero por la conciencia el hombre se abre a lo trascendente y a la misma realidad. Una de las grandes posibilidades del hombre es la libertad y es la condición de toda motivación como un estímulo positivo o negativo. El ser está “condenado a la libertad”. Para Sartre, la libertad humana es el fundamento de todos los valores, y por ello el hombre “está condenado a ser libre”. Para Heidegger la libertad es interpretada en el sentido de “liberar”, “abrir”. Sartre crítica esta posibilidad de una libertad frente a la muerte. Para Sartre no hay una muerte libre, frente a la muerte nada tenemos que hacer. No hay libertad alguna frente a la muerte: la muerte es un puro Factum. “Existir es ser un ser libre”, en otras palabras, existir es ser para la nada. La muerte revela lo absurdo de la existencia humana porque rompe todo proyecto.
En la cotidianidad el ser se da un desarrollo temporal de la libertad, para Heidegger la libertad es dejar ser su posibilidad como posibilidad. La libertad lleva al hombre a ser él mismo.
El hombre al “emocionarse” por estar en el mundo.
a) Busca resolver todos los problemas y dificultades
b) Sentirse satisfecho (en la estructura de la realidad)
c) La correspondencia del sujeto o de su propio mundo (la posibilidad del sujeto)
Según Sartre lo (imaginario) es la función que le da la capacidad al hombre para acceder a la esfera de un mundo irreal. Esto pone de manifiesto insospechadas connotaciones ontológicas. ¿qué hay después de la muerte?
No podemos suprimir la creencia del hombre respecto al más allá, a la eternidad, pues somos seres finitos y eternos.
Para Sartre, el hombre no está en el mundo como una cosa entre otras muchas. Aquí hay una manera peculiar de existir (el hombre no solamente es cuerpo, esa alma y es espíritu) estas dimensiones son esenciales para establecer una distinción capital en la naturaleza.
Heidegger habla de estar “arrojado”, Sartre lo matiza diciendo estamos “depositado”, cristianamente aducidos que fuimos “creados”.
Para Heidegger, el hombre no puede negarse a ese estar vuelto-hacia-su-fin (la muerte) pero él está en el mundo y es en el mundo de modo singular. Pero en su devenir no está vuelto-hacia-la-nada, como afirma Sartre. El hombre debe asumir su contingencia (y el hecho concreto que de-mí-ahora y aquí, las posibilidades y las deficiencias del yo puedo justificar lo injustificable (la muerte) que esta-ahí, que nos lleva al ser en sí (lo que es y nada más) aunque somos seres-para-sí (es lo que no es, la nada). Esta posibilidad de estar en el mundo o de poder estar vuelto hacia el fin para Sartre en esta realidad será la “angustia de la libertad”. Es la angustia ante sí mismo. Sin embargo, entre esos momentos del existir se interpone la “nada”. (el ser y la nada) el ser humano tiene la propiedad de ser a la vez una facticidad y una trascendencia, ahora bien, la facticidad estar firmada (ser vuelto a hacia la muerte) como la trascendencia y la una a la otra están ofrecidas mutuamente. Sin embargo hay que tener mucho cuidado, pues muchos en este sentido actúan de mala fe.
Es obvio que la muerte es algo que nos pasa todo, para Sartre hay una pasividad frente a la muerte (el ser y la nada) hay un carácter pasivo en el nacer y el morir. Para Sartre el hombre está en situación de un condenado entre los condenados a muerte. Está claro que la muerte no se puede evitar. La muerte es esa “propiedad” de la vida, que no es contraria a ella. Para Heidegger de la muerte es un fenómeno de la vida dada como una posibilidad inminente. Ahora bien a Heidegger lo que le interesa es la muerte como una estructura del existencia humana, (es un análisis ontológico).
Finalmente puedo concluir, que no podemos quedarnos estancados en un “puro” humanismo, filosófico, científico, existencial, debemos tener esa mirada trascendente, sobre todo con lo que acontece a todos los hombre, la muerte para no quedarnos en una actitud de una realidad trágica de la vida, sino vivir la vida con una actitud de esperanza, para desbordar los límites de lo humano y darle así un nuevo sentido al ser en el planteamiento de nuevos significados para nuestra existencia. Es interesante ver a lo largo de la historia como muchos filósofos lo que les interesa primeramente exclusivamente es el hombre (ser). Y por ello estamos obligados a intentar dar una respuesta a las nuevas generaciones y también hacer de la filosofía algo útil para todos.
martes, 3 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Algunos comentarios o precisiones:
1. Re: "ambos coinciden en la intramundanidad del existir": para ser exactos, para Hd el existir no es intramundano sino ser o estar en un mundo, mundano o mundanizante (conformador de mundo).
2. Re: "por la conciencia el hombre se abre a lo trascendente y a la misma realidad": para Hd, no es que primero haya ser humano como algo cerrado que luego se abre; ser humano es ser abierto, apertura o aperturidad.
3. La cuestión de la muerte y su relación con la libertad no ha sido abordada por Hd a la altura en que vamos. La posición de Sartre reportada apena esboza el asunto.
4. ¿Somos seres eternos!, ¿en qué sentido, hasta qué punto?
5. El matiz de Sartre al hecho de haber sido arrojados a la existencia se "desmatiza" en expresión suya de que estamos "condenados" a la libertad.
6. El antepenúltimo párrafo es confuso, no sólo por el contenido (esbozos e ideas sueltas) sino por la puntuación y redacción. Cuidado con esto.
Publicar un comentario