miércoles, 11 de marzo de 2009

La existencialidad de la existencia, Anselmo Maliaño

45. Existencia quiere decir poder-ser (poder-ser propio). El Dasein que soy yo mismo, y su sentido está en la comprensión del ser. La investigación ontológica de nuestro autor pretende ir más a fondo con la pregunta por el sentido de la unidad de la totalidad-de-ser del ente entero.

Existencialidad: es temporeidad.

Cotidianidad es el ser “entre” el nacimiento y la muerte. Por lo tanto, la existencia determina el ser del Dasein.

El Dasein pudiendo ser, tendrá siempre que no ser todavía algo. Es decir, mientras él es, queda siempre pendiente un algo que él puede ser y será.

El problema del poder-estar-entero de este ente. El “fin” del estar-en-el-mundo es la muerte. Este “fin” pertenece al poder-ser, o sea a la existencia que es limitada que determina al Dasein.

La muerte es un existentivo, es estar vuelto hacia la muerte. En el querer-tener-conciencia-se da un poder-ser propio del Dasein. La cotidianidad se revela como un modo de la temporalidad.

El Dasein en el fondo de su ser, es y puede ser histórico y por lo tanto puede desarrollar un saber histórico.

La temporalidad constituye el sentido originario del ser del Dasein. El “tiempo” es lo inmediato, es intratemporeidad.

46. La posibilidad del estar-entero del Dasein y el estar vuelto hacia la muerte.

1. Este ente en cuanto existente, puede hacerse accesible a su estar entero. Por un lado, esta posibilidad contradice al sentido ontológico del cuidado (el anticiparse-a-sí) que le determina totalmente.

Y está “dispuesto a todo”. En el Dasein hay algo que todavía falta, como poder-ser-de-sí mismo. En el Dasein hay una permanente inconclusión.

Como ente el Dasein jamás alcanzará su “integridad”. Porque al alcanzar lo lleva al absoluta pérdida del estar-en-el-mundo.

No se puede determinar al Dasein ontológicamente en su estar-entero. Como resultado tenemos varias interrogantes ontológicas.

a) Al hablar de “fin” y de “integridad” será un ajuste fenómenicamente al Dasein.

b) La expresión “muerte” solamente es significación biológica o es significación ontológica existencial. Que reclama una respuesta.

Integridad del Dasein existentativa (posible poder-estar-entero) y la existencial (constitución del ser del “fin” y la “integridad”)

47. Con la muerte el Dasein alcanza la integridad y el mismo tiempo una pérdida del ser del ahí.

a) El Dasein no puede experimentar este mismo paso (a no-existir-más) en sí mismo.

b) El co estar con otros, el convivir, posibilita una experiencia de la muerte (el Dasein de los otros que ha llegado a su fin). El modo de ser de no existir más.

c) El difunto (meramente-presente, no como mera cosa corpórea) es objeto de una “ocupación” singular (ejemplo: comenzando por la frase descanso eterno, luego cortejo fúnebre, lo espiritual en la misa o culto exequial, en el novenario y los 40 días, el ajuste de año. En levantar el alma, el poner la cruz, el día de los difuntos, etc. Todo ello significa que el difunto en su modo de ser es “algo más”.

Co-estar signifique estar siempre los unos con nosotros en el mismo mundo, aunque hay un semejante co-estar con el muerto (no ex-siste). La muerte es una pérdida que experimentan los que quedan. Sin embargo no experimentamos en sentido propio, el morir de los otros.

En el convivir se da la reemplazabilidad de un Dasein por otro. Está reemplazabilidad (sustitución) fracasa en el llegar-al-fin del Dasein. Nadie puede tomarle al otro su morir. Aunque hay quien puede sacrificarse por el otro “en una causa determinada” ejemplo Jesús y los miles de mártires.

El morir solo es ocurrido en cada Dasein por sí mismo.

La muerte es ontológicamente el ser-cada-vez mío y de la existencia.

La muerte es un fenómeno existencial (Hermana muerte le llamó San Francisco de Asís).

48. Tres tesis acerca de la muerte:

1. Al Dasein le pertenece, mientras está siendo un no-todavía que el habrá de ser - un resto siempre pendiente.

2. El llegar-a-su-fin de lo que es siempre en el modo de no-haber-llegado-aun-al-fin (no-existir-más)

3. El llegar-a-fin implica para cada Dasein un modo de ser absolutamente insustituible.

El Dasein en su “transcurso” incluye su no-todavía, pero ello no significa que el no-estar-juntos las partes componentes. El Dasein tiene que devenir, es decir ser, él mismo, lo que todavía no es.

El Dasein ya es siempre, mientras esta siendo su todavía no. La muerte no caracteriza al fin del Dasein, pues no está consumado, ni desaparecido, ni concluido. La muerte es una manera de ser de la que el Dasein se hace cargo tan pronto como él que es.

49. La vida debe ser comprendida como un modo de ser al que le pertenece un estar-en-el-mundo. El Dasein nunca fenece, pero dejar de vivir en la medida en que muere. ¿Qué hay después de la muerte todo es especulación ontica del más allá?

Los caracteres fundamentales de ser del Dasein: en el anticiparse-a-sí, la existencia; en el estar-ya-en… La facticidad, la facticidad, en el estar en medio de… La caída.

50. La muerte (el estar vuelto) el Dasein tiene posibilidades propias de ser que se fundan en el co-estar con otros. La muerte es una posibilidad de ser de la que el Dasein mismo tiene que hacerse cargo cada vez. La muerte es la posibilidad de no-poder-existir-más. Por lo tanto la muerte es la posibilidad más propia e insuperable.

El Dasein está “arrojado” en esta posibilidad, la muerte forma parte del estar-en-el-mundo. Y la angustia ante la muerte es el poder ser radical de la muerte.

El Dasein puede ocultar su más propio estar vuelto hacia la muerte, huyendo de ella. Existencia, facticidad, caída, caracteriza en el estar vuelto hacia el fin (muerte) cotidiano. La muerte es el evento habitual (cotidiano) en el mundo y se da un hablar explicito o reprimido (de algo hay que morir, librame Señor de morir así, que el Señor nos de una Santas muerte). Es un acontecimiento público que encubre el más propio estar vuelto hacia la muerte. (Nadie quiere morirse). Es más al moribundo le animamos y le consolamos encubriendo así esa posibilidad de ser). Se da una permanente tranquilización respecto de la muerte. Está angustia ante la muerte, se convierte en miedo ante la llegada a un acontecimientos y por ello se da un continuo huir ante ella, es decir esquivar ese fin. El estar vuelto hacia el fin (hacia el poder ser-más-propio) es la certeza de la muerte, que a veces la encubrimos. La convicción que es un modo de la certeza que nos lleva a un estar-cierto de la muerte. La certeza es inherente al encubrimiento de estar vuelto hacia la muerte. A veces atribuimos a esta probabilidad de la muerte una certeza empírica, pero esto no nos deja en modo alguno llegar a estar cierto de la muerte tal como ella “es”.

51. La cotidianidad cadente del Dasein conoce la certeza de la muerte, y aun así esquivar el estar cierto. El encubrir lo peculiar de la certeza a la muerte: que es posible en cualquier momento, está unido a la indeterminación de su cuándo, en el que se dan otros aspectos del encubrimiento. El estar vuelto hacia la muerte se funda en el cuidado. En cuanto “arrojado” el estar en-el-mundo, el Dasein ya está siempre entregado a su muerte.

Es necesario caracterizar que el estar vuelto hacia la muerte no es más que un estar vuelto hacia una posibilidad (ella no implica una realización de ella) interpretada y sobre llevaba como posibilidad. Es una espera de esa posibilidad de la imposibilidad de todo existir. Se ha dicho ya que la muerte es la posibilidad más propia del Dasein. El Dasein que soy yo mismo, de cara a la muerte esta en una constante amenaza que brota de su mismo “ahí”.

El estar vuelto hacia la muerte es esencialmente angustia lo cual se puede convertir en un miedo cobarde el cual debe ser superado.

52. La cotidianidad es otra forma de ocultamiento del “hecho” cierto de la muerte. La muerte queda aplazada para un después.

La muerte como “fin” del Dasein es el estar vuelto de esta hacia su fin, acá se da el extremo no-todavía de sí mismo.

En cuanto arrojado estar-en-el-mundo, el Dasein ya está siempre arrojado a su muerte.

53. Proyecto existencial de un modo propio de estar vuelto hacia la muerte.
Esto deberá destacar: el estar vuelto hacia una posibilidad (no entendida como un ocupado afanarse por realizarla) el cuándo y el cómo de su realización, sin embargo, no podemos huir de eso menos posible de la posibilidad. La posibilidad es poder comprenderse así mismo en el ser del ente así develado, existir.

La certeza de tener-por-verdadera la muerte (mi propia muerte). El Dasein se abre a una constante amenaza que brota desde su mismo “ahí”. Sin embargo, el estar vuelto hacia la muerte es angustia.

El adelantarse le revela al Dasein su perdida en el “uno mismo” y lo conduce ante la posibilidad de un modo propio del poder-estar-entero del Dasein (posibilidad ontológica).

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